Los destacados atletas Anggi Ramírez y Christian Cartagena, presentaron buenas credenciales, al lograr sueños y alcanzar metas, durante su participación en el torneo internacional de boliche, celebrado en el Sebelén Bowling Center, justa dedicada a la veterana cronista Onfalia Morillo.

Durante la justa internacional, donde participaron más de 100 jugadores de ocho naciones, Anggi y Christian, lograron superar a destacados bolicheros de mayor experiencia y promedios más altos que ellos.

Anggi Ramírez, quien por primera vez visitó el Sebelén Bowling Center a una actividad social, nunca pesó que le iba a gusta la práctica del boliche, pero mucho menos que iba a lograr un sueño de ganar una medalla de oro en un torneo internacional.

“Visité por primera vez la bolera a un cumpleaños, pero no pude aguantar la tentación de las canchas, jugué y lo hice bien de ese mismo momento me interesé por este emociónate deporte, acabé con todos”, apuntó Ramírez.

Manifestó que le agradece mucho a Annie Henríquez, que siempre ha estado orientándola y que juegan en pareja en los eventos, representando al BanReservas, además la enseñanza de Liliana Sebelén, en su escuela.

Entre sus logros a nivel internacional figuran en Estados Unidos, España y en el país.

Es una gran deportista juega baloncesto, voleibol, tenis, pero su pasión es por el boliche.

Anngi, superando a destacada atletas a nivel internacional, logró la medalla de oro en el torneo internacional de boliche en sencillos con hándicap, realizando la siguiente actuación 168, 195, 172, 225, 200,196, 289, 208, 236 y 156, para un total de 2, 335 pines y un promedio de 233,5.

Cartagena está feliz

Si hay un atleta feliz, ese es Christian Cartagena, quien cumplió su meta como bolichero al ganar la medalla de oro en individual, en el torneo.

“Llegué al Sebelén Bowling Center de las manos de mi padre Felipe-Piper- Cartagena, quien es un apasionado jugador de boliche, llevo 13 años jugando y cada día me gusta más, por lo emocionante en las canchas”, dijo Cartagena.

Indicó que lleva el boliche en la sangre por herencia de su padre Piper Cartagena, quien durante varios años fue un jugador en las canchas del Sebelén Bowling Center.

“Cumplí una meta y un orgulloso de representar a mi país en eventos internacionales”, dijo.

Manifestó que con el boliche ha logrado mantenerse en el deporte y conseguir buenos amigos, pues es una familia.

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